miércoles

Ojales

(…) ahora se me mueren los ojales de tu voz
adictos a las fotos de estas hojas.
Se me caen filosos con la helada de junio en las glicinas. Perpendiculares y agrestes, frotan su palidez sobre la barda hasta dejarla brillosa. Casi humanos –los ojales- carcomen la rodilla del olor que verdea el valle; oxidan la alegría; talan el párpado dos minutos antes del sueño.

Y con ellos tambalea el remedio.
La otra tarde podé la canción de tus ojos
que suena cada vez que la noche tose con el reloj. La dejé sin sus gajos más hirientes, esos que bisturean la carne de las letras y las dejan sin pulso.

Nada cambió. La canción podada murmuró un vacío que se arrastra sobre el colchón y sobre el techo y las paredes y el vino y el mate y el mameluco azul de mi cara cuando atiendo otro teléfono.
Lo que quiero decir y no lo digo es que me desojalo con vos, que me voy podando, que sin música ni piel ni ojos, la arena de Neuquén es un paño tibio que mastica el calendario.
Y el Sergio que te espera tiene acento de hueso molido (…)

Junio de 1984
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12 comentarios:

La Moro dijo...

A mí me gusta el acento de hueso molido de ese Sergio, ¿o no debería? Se me figura, ese acento, con una cadencia vigorosa capaz de aventajar a todo óxido y a toda tala.

Por lo demás, si los ojales de esa voz amenazan con no sobrevivir al invierno, ¿qué importa, mientras debajo de la tierra permanezcan vivas las raíces del recuerdo? Un buen jardinero sabe cómo resucitar ojales de voz abandónica; quizás al inicio de la primavera sus primeros brotes no parezcan originales, y por eso hieran. Pero a medida que el buen jardinero les ofrezca, generoso, las mejores gotas de palabras de su regadera poemaria, los ojales de voz y las canciones de esos ojos van a demostrar que la ausencia nunca es total, y mejor aún: que las letras nunca pierden el pulso. Por eso sobreviven, por eso sobrevivimos, ¿o no, poeta?

Sergio Sarachu dijo...

Ojalá fuera tan fácil salir adelante cuando sólo quedan ruidos de hueso molido en el acento!! Ese poema lo escribí en el 84, luego de los primeros trompis del amor-desamor. En ese momento no creo que hubieras querido acercarte, porque estaba hecho una piltrafa y no había nada con qué levantarme.
Pero bué, como usted dice, siempre queda un buen recuerdo, una primavera.
De todos modos (ya lo verás cuando te animes a dejarte llevar por las palabras) ellas terminan siendo el amor de toda la vida. Siempre están ahí para darte una mano, para festejar o para testimoniar lo más profundo del pozo. Tras las/los "ex" acumulados, en nuestra vida no queda sabor más grato que esas letras y palabras que te parten la boca sin siquiera preguntarte "cómo va la vida?"
Y -es cierto Moro- sobrevivimos. Hasta que empecinadamente buscamos otro amor que nos muela hasta los huesos y luego -quizá también inevitable- tengamos que desojalarnos, para tomar envión.
De ojal en ojal vamos, montados en pasiones que germinen en palabras. Creo, algo así. Ya me contarás vos cuando sin darte cuenta, una palabra y otra te pulvericen la boca. Y como tantas cosas, una vez que lo probás siempre volvés a ellas para sanarte.
Mirá las cosas que me hacés decir!!
Abrazo, riogalleguense en tránsito.

Anónimo dijo...

Es horrible saber que uno se está muriendo de a poco con la muerte lenta de un amor. y mucho más cuando parece inevitable.Tus imágenes siempre me levantaron el ánimo, pero esta poesia no me gustó. Me recordo muertes mías y no es momento de traer esos recuerdos.
Que los ojales seran ojalas en estas fiestas y perdón, pero no me gustó.
Zoe

hasta las pepas dijo...

hola Sergio! muchisimas gracias por pasarte por mi blog y el hermoso comentario que dejaste.
tu poesía me trajo imágenes cercanas, sentimientos despojados como el invierno en la soledad agreste de los pueblos, vientos con perfume a piedra.
un abrazo

Sergio Sarachu dijo...

Zoe... snif, snif... lo lamento, pero las palabras a veces nos llevan (al juntarlas o al leerlas) a lugares que no queremos. Todos hemos creído que de pequeñas muertes no retornábamos más... y mirános, todavía vivitos y coleando. Gracias por decirme que no te gustó: ¡¡aguante la diferencia que lo uniforme no tiene cornisa para andar con medio cuerpo al aire!!!.
Beso y que las fiestas recién se pongan buenas cuando estemos los dos juntos para brindar.
Sergio

Sergio Sarachu dijo...

Hasta las pepas: como te decía, en mi pueblo no es de buenos modales pasar de visita y no saludar. Gracias por andar por acá y los diálogos de los que andamos en estos menesteres son así: cada uno pone lo suyo para apoyar y hacer crecer al otro.
Gracias y "hasta las pepas" creo que en nuestra cordillera sería "hasta los piñones", ja ja.
Sergio

Vero dijo...

Hola Sergio: Gracias por leer mis escritos y dejar algo muy importante para todos bloguero: el comentario. La poesía jamás me gustó, estoy peleada con ella, pero si se me cruzó en el camino... quizás deba darle una oportunidad.
Mi humilde opinión sobre Ojales: Me gustó, porque no cae en un lugar común y es muy visual.
Saludos comodorenses y felices fiestas!

Sergio Sarachu dijo...

Vero: creo que si le das una oportunidad a la poesía, vas a ver que también está dentro tuyo. Por lo que pude ver en tu blog, tenés pasta y sensibilidad. Sólo hay que animarse y dejarse llevar por los efectos que te puede producir cualquier expresión artística.
Vamos comodorense que hay muchos mundos por descubrir y están ahí nomás!!
Gracias por la visita, felicidades y estaré pasando seguido por ese Comodoro que se está construyendo.
Sergio

La Moro dijo...

Qué bueno que a Zoe no le haya gustado este poema, y haya explicado por qué. Me di cuenta de que ella y yo hicimos prácticamente la misma lectura; la diferencia es que ella lo leyó desde su propia experiencia, su subjetividad, su manera de ver y encarar el mundo y las cosas en él. Yo, en cambio, siempre temerosa de todo lo que implique "leerme", opté por hacer que el poema me dijera lo que sus letras querían expresar, y cuando estaban a punto de tocarme en esos suburbios almáticos que tanto temo, les puse un espejo para que refractaran hacia el interior de ellas mismas. Qué macana, mientras escribo me doy cuenta de que esa refracción re-refractó... y en definitiva no siempre puedo esconder todo lo que quisiera. De otro modo, no estaría escribiendo esto. La poesía (cualquier poesía) no me llamaría al atención en lo más mínimo. Repito:¡qué macana! Soy una sensible disfrazada de chica recia... Que esto quede entre ustedes y yo, ¿quieren? Que no se enteren mis detractores. ¡Santas refracciones develadoras, Batman!

Sergio Sarachu dijo...

Moro, sensible chica recia, no paro de asombrarme lo que pueden disparar un montón de palabras juntas!! Especialmente si uno deja que recorran nuestros interiores y además re-crean nuestro mundo. La poesía, la música, las artes en general deben tener esos atajos por donde andar a fondo y vaya uno a saber adónde llegar.
a vos, a Zoe, a todos los que pasan y dejan mucho, les agradezco de corazón porque alimentan (con postre y todo!)
Besos para todos y otra vez, gracias.

Nan dijo...

y ahora se te mueren los ojales y uno queda así...no sé

Sergio Sarachu dijo...

que las palabras que le robé al idioma te dejen así... no sé, es el nacimiento de los ojales
Creo que uno se desojala cuando ya nada te deja así... no sé
Y me dejás así... no sé, también, porque amamos "natural y conscientemente. Apasionados. O nada".