jueves
Futurible
(...) el recuerdo de lo que nunca se encontró,
el hambre de la memoria
entrando mañana a tu boca abierta.
El holocausto del paladar
deletreando tu voz amanecida en mi cuello.
La tradición de lo desconocido
en el tránsito hormonal de tus dedos flacos (...)
.
el hambre de la memoria
entrando mañana a tu boca abierta.
El holocausto del paladar
deletreando tu voz amanecida en mi cuello.
La tradición de lo desconocido
en el tránsito hormonal de tus dedos flacos (...)
.
lunes
Inmediateces
(...) sólo es un dedo lijando el filo del horizonte, arqueándolo,
moldeando las redondeces hasta que den su talle.
Lo ilumina con las pecas que en su mano
peripecian el estertor y la locura.
Lo hace deseo perenne. Travesura orbital.
De regreso a las inmediateces de la humanidad
corre la sábana,
saca los ojos del fuego,
se sofoca,
se nebuliza en mis poros para siempre (...)
.
moldeando las redondeces hasta que den su talle.
Lo ilumina con las pecas que en su mano
peripecian el estertor y la locura.
Lo hace deseo perenne. Travesura orbital.
De regreso a las inmediateces de la humanidad
corre la sábana,
saca los ojos del fuego,
se sofoca,
se nebuliza en mis poros para siempre (...)
.
jueves
Sedagua
A Milena
(...) agilidad del óxido que enfrento con tus alas rojas,
revoltosas, ardientes de verbo y secuelas.
A esta hora tu voz mileniza la ciudad tras el río.
Cauteriza. Raciona el aire que detonan estas letras ahogadas.
Y algo más: enjambre y caos, sed y agua que me eleva (...)
.
(...) agilidad del óxido que enfrento con tus alas rojas,
revoltosas, ardientes de verbo y secuelas.
A esta hora tu voz mileniza la ciudad tras el río.
Cauteriza. Raciona el aire que detonan estas letras ahogadas.
Y algo más: enjambre y caos, sed y agua que me eleva (...)
.
domingo
Coartada
A nuestras Sofías
.
.(…) el año y los hijos traen hoy aromas de sábanas sin usar,
ojos de paloma escarbando en la vereda.
Cortan la cinta de este lunes con sobredosis de tostadas
y cuando conquistan las agujas del despertador,
se paran, elevan sus sacudones,
se hacen coartada para que pueda salir a trabajar (…)
-.
sábado
Remos
(...) hoy vuelvo a la palabra, a calzarle un garabato a la sed. Con mi espera dura (como dicen los Inti), lijo las esquinas del día y arremango el idioma hasta decir desvelo/vacío/pasión en suspenso/libre albedrío de los remos (...)
.
.
domingo
Domingo
(…) mirada de valijas sin andén. Un par de cerros
anestesiados por la rutina de la cascada.
El caserío en un trazo de escarcha y humo de leña verde.
Perforo este momento para quitarle el idioma dulzón,
la terquedad del domicilio, mis pantalones doblándose sin esquinas.
Despojo al pueblo de todos los recorridos
y te transito como la lluvia humilde de domingo (…)
.
anestesiados por la rutina de la cascada.
El caserío en un trazo de escarcha y humo de leña verde.
Perforo este momento para quitarle el idioma dulzón,
la terquedad del domicilio, mis pantalones doblándose sin esquinas.
Despojo al pueblo de todos los recorridos
y te transito como la lluvia humilde de domingo (…)
.
miércoles
Munición
(…) la munición de este frío no es la nieve,
la mano envuelta en divorcios,
la casilla de madera tiritando en el despojo de la meseta.
Su percutor helado no acorrala la infancia ni corrompe el potrero.
Hay algo más: pule otra torpeza del poeta,
lo hace caníbal (…)
.
la mano envuelta en divorcios,
la casilla de madera tiritando en el despojo de la meseta.
Su percutor helado no acorrala la infancia ni corrompe el potrero.
Hay algo más: pule otra torpeza del poeta,
lo hace caníbal (…)
.
martes
Espejismo
(…) la tragedia del poema es esta mudez
que alambra la saliva.
Poda el idioma cuando no estoy conmigo. Bisela otros hombres en mí.
Acelera la voz con el punto y tala un silencio en picada
cuando el idioma se revuelca entre tus yemas.
Y no me veo lejos. La distancia es otro espejismo
que ampolla la lengua (…)
.
que alambra la saliva.
Poda el idioma cuando no estoy conmigo. Bisela otros hombres en mí.
Acelera la voz con el punto y tala un silencio en picada
cuando el idioma se revuelca entre tus yemas.
Y no me veo lejos. La distancia es otro espejismo
que ampolla la lengua (…)
.
domingo
Viento
América Latina, madre nuestra,
el viento que se va no es el que vuelve.
Armando Tejada Gómez
Armando Tejada Gómez
(…) este mazo de arena barajando los colores de la ciudad.
Tira polvo del oeste a rebencazos. Fusila la noción de calma.
El revoque se sincera con el viento, se hace más pared,
más cuadratura extranjera del desierto.
En esa furia capitula el humor, el alambrado, el orden de neón.
A fuerza de empujones la belleza depila su tersura.
Algo de esta locura nos da raíz, sentido,
inicios suspensivos por venir (…)
.
viernes
Hervor
(…) entro al fuego para beber la genética de la brasa.
Mi garganta anuda troncos,
enfarda llamas y las apila en la sed.
Mis dedos incendian la fatalidad de la cerradura.
Quemo el ruiderío de la ciudad
para oír el asma de mi propia angustia
en el hervor de la ceniza (…)
.
Mi garganta anuda troncos,
enfarda llamas y las apila en la sed.
Mis dedos incendian la fatalidad de la cerradura.
Quemo el ruiderío de la ciudad
para oír el asma de mi propia angustia
en el hervor de la ceniza (…)
.
domingo
Lima
(…) la angustia de la ciudad
es una emboscada del reloj.
Lógica del marcapaso que se deshilacha en el brasero de la toma,
en el mameluco sin trabajo, en el guiso del deber.
La angustia tiene un legado de reptil en el idioma
y un cross de derrota por goteo.
Su navaja esquía entre mis dientes,
lima la ternura (…)
.
es una emboscada del reloj.
Lógica del marcapaso que se deshilacha en el brasero de la toma,
en el mameluco sin trabajo, en el guiso del deber.
La angustia tiene un legado de reptil en el idioma
y un cross de derrota por goteo.
Su navaja esquía entre mis dientes,
lima la ternura (…)
.
miércoles
Vueltas
(…) ese pájaro fileteado por el viento.
Hace tatuajes en el código postal de la rama
con una destreza de otro exilio.
Desempolva mis piernas y recarga combustible a mis zapatos.
Huele a sacramento, a baile ritual, el bamboleo de su pecho
sobre la eskiltuna más filosa que tiene mi llegada.
Sospecha que tras la arena vendrá la arena, los domicilios
que no fueron, la argamasa del vuelo y la distancia. La reincidencia
de mi boca astillada en una pluma de mujer (…)
.
Hace tatuajes en el código postal de la rama
con una destreza de otro exilio.
Desempolva mis piernas y recarga combustible a mis zapatos.
Huele a sacramento, a baile ritual, el bamboleo de su pecho
sobre la eskiltuna más filosa que tiene mi llegada.
Sospecha que tras la arena vendrá la arena, los domicilios
que no fueron, la argamasa del vuelo y la distancia. La reincidencia
de mi boca astillada en una pluma de mujer (…)
.
domingo
LLaves
A Silvia D., por su sabiduría para que descubra mis propias llaves
(…) manojo de llaves sobre la calle.
Siete tentáculos para entrar o salir de oferta en el asfalto,
huérfanos de puertas. Agonizan sin bolsillos, sin cerraduras,
hasta que asoman en la hoja, se abren a sí mismas
y me sacan palabras que lija el tiempo:
cuántos años sin decir papá (…)
.
jueves
Bengalas
(…) bengalas en el paladar tras la boca cerrada.
De pronto un gesto sin red sin rostro sin asiento.
Las palabras buscan ahora el domingo de tus ojos:
cordel con olores conocidos, sonrisas con fotos, señas particulares
(no me olvides no me olvides no me dejes no me dejes)
el último gemido del cierre
con vos adentro
ardor en la vista. Otra vez la ruta-un-mapa-sin-venas con cicatrices que dejamos para otro día. Punto y banca de la suela. Chasquido de otra vida
de frente y perfil. Bengalas en él (…)
.
De pronto un gesto sin red sin rostro sin asiento.
Las palabras buscan ahora el domingo de tus ojos:
cordel con olores conocidos, sonrisas con fotos, señas particulares
(no me olvides no me olvides no me dejes no me dejes)
el último gemido del cierre
con vos adentro
ardor en la vista. Otra vez la ruta-un-mapa-sin-venas con cicatrices que dejamos para otro día. Punto y banca de la suela. Chasquido de otra vida
de frente y perfil. Bengalas en él (…)
.
lunes
Cicatriz del lago
(...) vos orientás tus pechos hacia la playa,
los ponés boca arriba sobre el ripio,
iluminás su perfil con tu propia luna
(el desierto es un sarpullido húmedo y ambiguo)
tu piel modela la araucaria
de donde colgamos la ropa que pide la ciudad
(los frutales avanzan a paso lento sobre los remansos del Limay)
tu juego de pestañas bebe el brillo sobre las canas del cerro
decís mi nombre
y se arquea la cicatriz del lago (...)
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los ponés boca arriba sobre el ripio,
iluminás su perfil con tu propia luna
(el desierto es un sarpullido húmedo y ambiguo)
tu piel modela la araucaria
de donde colgamos la ropa que pide la ciudad
(los frutales avanzan a paso lento sobre los remansos del Limay)
tu juego de pestañas bebe el brillo sobre las canas del cerro
decís mi nombre
y se arquea la cicatriz del lago (...)
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miércoles
Versión de mí
(…) y el vapor de tu voz
diluye el filo de esta noche que roe el baldío de tu silla,
la camisa abollada a los pies de la cama,
las contracciones de tus anillos sobre la alfombra.
No es un sonido tu voz.
Es el aroma fugaz de tus palabras
apurando verbos y consonantes contra la puerta.
Es tu acento tiernizado,
tu boca limando silencios en cada rasguido del pulmón.
Es aquella versión de mi con su fusta en el oído (…)
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diluye el filo de esta noche que roe el baldío de tu silla,
la camisa abollada a los pies de la cama,
las contracciones de tus anillos sobre la alfombra.
No es un sonido tu voz.
Es el aroma fugaz de tus palabras
apurando verbos y consonantes contra la puerta.
Es tu acento tiernizado,
tu boca limando silencios en cada rasguido del pulmón.
Es aquella versión de mi con su fusta en el oído (…)
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lunes
Sueño
como los sueños que sueña Nan
(...) el sueño que quiero tener esta noche
ha pulido los muebles que lleva el abrazo que te doy cuando despierto
cuando abrigo mis dedos con tu piel con la primera calidez del día con la insólita sonrisa que corre las cortinas calienta el agua rodea el mate con dos manos abre un Neuquén por la ventana y mira las facturas que no se pagarán por ahora
pero esta noche tengo que tenerlo tengo que sentirlo
tengo que hornear mis labios en posición fetal para que tu nombre salga crocante por entre las sábanas y te quedes ahí sencilla apacible con todo un remanso de río flotando en tus ojos que miran el sueño que acabo de tener y se vuelven a cerrar
hasta la siesta (...)
.
sábado
Otro inicio
(...) sucio, bien herido, lastimo palabras
para izar esta hoja.
La niñez de la tarde hace fetas la mesa desde la ventana.
Escribo a oscuras, daño la luz.
Tanteo letras con la palma y con el descampado.
martillo con tu piel con tu voz con tu sexo de marea y vuelo
Desafilo huellas entre los puertos suspensivos,
entre las consonantes que estaquean el desierto.
El viento es el que trae un álamo un hijo un estertor
otro inicio por deshojar (...)
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para izar esta hoja.
La niñez de la tarde hace fetas la mesa desde la ventana.
Escribo a oscuras, daño la luz.
Tanteo letras con la palma y con el descampado.
martillo con tu piel con tu voz con tu sexo de marea y vuelo
Desafilo huellas entre los puertos suspensivos,
entre las consonantes que estaquean el desierto.
El viento es el que trae un álamo un hijo un estertor
otro inicio por deshojar (...)
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Descamisado
(...) agosto se apaga tosiendo en Pulmarí.
Se descompuso la tarde en Ñorquinco, dice la mujer.
Yo chapaleo telarañas a la orilla de tus pechos,
los erizo con el idioma de la punta de los dedos,
los miro desde tus hombros,
los abrazo con los dientes. Me intereso por tu lengua
que decapa cielos de nieve.
Pero te distrae agosto, que tose por la ventana
y se descompone como la tarde de acá cerca.
Cargo mi rostro descamisado, no sea que (...)
.
Se descompuso la tarde en Ñorquinco, dice la mujer.
Yo chapaleo telarañas a la orilla de tus pechos,
los erizo con el idioma de la punta de los dedos,
los miro desde tus hombros,
los abrazo con los dientes. Me intereso por tu lengua
que decapa cielos de nieve.
Pero te distrae agosto, que tose por la ventana
y se descompone como la tarde de acá cerca.
Cargo mi rostro descamisado, no sea que (...)
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martes
Gris
(…) costanera del gris.
Las fotos se calzan mi piel vestida con tus labios
y recorren parajes, bolsos con heridas,
boletos atados como soga que me mantienen vertical.
Arremangan el velo de sus grises.
Se empecinan que sea pardo este martes de abril
y cuando se hacen álbum entre el agua y el sudor dejan de respirar,
se abandonan,
se asfaltan imagen secular.
El mismo sudor saborea el filo de las fotos,
coloniza el cielorraso
como mirando a Viedma en Patagones (…)
.
Las fotos se calzan mi piel vestida con tus labios
y recorren parajes, bolsos con heridas,
boletos atados como soga que me mantienen vertical.
Arremangan el velo de sus grises.
Se empecinan que sea pardo este martes de abril
y cuando se hacen álbum entre el agua y el sudor dejan de respirar,
se abandonan,
se asfaltan imagen secular.
El mismo sudor saborea el filo de las fotos,
coloniza el cielorraso
como mirando a Viedma en Patagones (…)
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viernes
Desayuno
(…) en escalones como éste
palpo de armas mis ojeras –los bolsillos del camino-
y restauro las carcajadas que van conmigo desde siempre.
Tiempo de reír, decías, mientras juntábamos plazas de la mano.
Un seis de mayo –con menos frío- dimos vuelta los bancos
las hamacas la calesita sacudimos el pasto los susurros
y nos quedamos
con el asma a la intemperie.
El ahogo es la parada intermedia del abismo, supuse.
Para vivir desayuno escalones. Soy madrugada tenaz.
Vianda de los puertos (…)
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palpo de armas mis ojeras –los bolsillos del camino-
y restauro las carcajadas que van conmigo desde siempre.
Tiempo de reír, decías, mientras juntábamos plazas de la mano.
Un seis de mayo –con menos frío- dimos vuelta los bancos
las hamacas la calesita sacudimos el pasto los susurros
y nos quedamos
con el asma a la intemperie.
El ahogo es la parada intermedia del abismo, supuse.
Para vivir desayuno escalones. Soy madrugada tenaz.
Vianda de los puertos (…)
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martes
A mi cargo
(…) las brasas de la palma de tu mano
acariciando boca abajo la cumbre del placer.
Las incandescencias llegan con olas de miel y espuma
que tararean fogonazos.
Estalla en ese pez de cinco aletas la logia de los ladrillos
que nada tienen de vos
y están,
a mi cargo (…)
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acariciando boca abajo la cumbre del placer.
Las incandescencias llegan con olas de miel y espuma
que tararean fogonazos.
Estalla en ese pez de cinco aletas la logia de los ladrillos
que nada tienen de vos
y están,
a mi cargo (…)
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sábado
El Poema
A LP
(…) y acuesto tus ojos verdes en la ventana que da al patio.
Me mirás mientras cocino
y lavo las verduras y condimento la carne
y corto en dados tu pasión enjabonada.
Mientras todo hierve pienso en escribirte El Poema,
ése que tenga palabras angostanchas y altabajas
de tal forma que sea el primerúltimo, el esto-es-todo.
Y en tus ojos
mis satélites y mi planeta (…)
.
viernes
Contestador
(...) así como el rostro de mi cuerpo desnudo
te mira desde el teléfono que llama, que no te encuentra,
que guarda el mensaje y espera. Así no muero
encendido entre las palabras a mitad de camino.
Mientras tanto la vista artesanal
recorre tu cuarto por los rincones donde siempre
quedan municiones nuestras,
revisa los archivos de la computadora -los códigos secretos-,
duerme sobre la escena de tus dedos peinando
cada sílaba. En medio de esas caricias o partos
destruyo uno por uno los muebles de tu casa
empezando por el maldito teléfono,
ese intermediario que al fin tendrá una voz como la tuya
sin la murga de tus labios (...)
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te mira desde el teléfono que llama, que no te encuentra,
que guarda el mensaje y espera. Así no muero
encendido entre las palabras a mitad de camino.
Mientras tanto la vista artesanal
recorre tu cuarto por los rincones donde siempre
quedan municiones nuestras,
revisa los archivos de la computadora -los códigos secretos-,
duerme sobre la escena de tus dedos peinando
cada sílaba. En medio de esas caricias o partos
destruyo uno por uno los muebles de tu casa
empezando por el maldito teléfono,
ese intermediario que al fin tendrá una voz como la tuya
sin la murga de tus labios (...)
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lunes
En bandeja
un ángel que te ladra si te vistes
Manuel Del Cabral,
Rep. Dominicana
(…) y labio arriba se levanta la helada.
Yo escucho en silencio cómo arrastra los zapatos
que traen la mitad de su cuerpo envuelto en mi camisa de invierno.
Sin mudar el aire palpo la cama, corro almohadones,
pongo una rodilla cerca de su mesa de luz, esperando.
Cuando llega al pasillo, mi pecho es un tero enloquecido.
Ella detiene la respiración –casi se cae la bandeja con el mate- y yo
intuyo que algún puta que lo parió sale de sus ojos.
Me parece verla haciendo equilibrio
con sus pezones despiertos cerca de la yerbera.
Cierro la mitad del ojo sobre la almohada para no perderme
el espectáculo de sus piernas como péndulos dorados sobre la puerta gris.
Entra, apoya la bandeja sobre la cama
(yo viajo en el flash de sus pechos estirados)
y se recuesta en medio de una polvareda de piel y saliva (…)
.
Manuel Del Cabral,
Rep. Dominicana
(…) y labio arriba se levanta la helada.
Yo escucho en silencio cómo arrastra los zapatos
que traen la mitad de su cuerpo envuelto en mi camisa de invierno.
Sin mudar el aire palpo la cama, corro almohadones,
pongo una rodilla cerca de su mesa de luz, esperando.
Cuando llega al pasillo, mi pecho es un tero enloquecido.
Ella detiene la respiración –casi se cae la bandeja con el mate- y yo
intuyo que algún puta que lo parió sale de sus ojos.
Me parece verla haciendo equilibrio
con sus pezones despiertos cerca de la yerbera.
Cierro la mitad del ojo sobre la almohada para no perderme
el espectáculo de sus piernas como péndulos dorados sobre la puerta gris.
Entra, apoya la bandeja sobre la cama
(yo viajo en el flash de sus pechos estirados)
y se recuesta en medio de una polvareda de piel y saliva (…)
.
jueves
Puerto
(…) el puerto rebana la paciencia que dializo con excusas.
Su entrepierna de ciudad en el mar
y el ritmo daltónico de las gaviotas
van tatuando el marcapaso de la espalda.
Flash: andenes, rieles, escolleras.
Puntualidad del destino (…)
.
Su entrepierna de ciudad en el mar
y el ritmo daltónico de las gaviotas
van tatuando el marcapaso de la espalda.
Flash: andenes, rieles, escolleras.
Puntualidad del destino (…)
.
lunes
Relieves
(...) y te busco y te nombro y palpo los muebles y escarbo en las miradas que se exilian en las plantas y te persigo por entre los libros que dejamos a mitad de camino por el apuro del beso y si es necesario me arrodillo, me caigo de costado en la melancolía de la cama y con los poros cansados supongo que subís a un colectivo como un chaparrón de verano y no mirás para atrás porque es ropa que no se usa, que nada tiene de vos ni de este día que amanece tropezando conmigo
la insolencia de la luz talla mis relieves en la alfombra
donde tus pies se arqueaban de impaciencia (...)
(octubre 2000)
.
la insolencia de la luz talla mis relieves en la alfombra
donde tus pies se arqueaban de impaciencia (...)
(octubre 2000)
.
viernes
Duelo
(...) ante tus labios recortados por la luna del sauce
todo es parsimonia, dejadez del ayer.
Quedan sobre el aire tus pisadas de colchón caliente
y una carta sobre la heladera.
Más allá, el contorno de tu abrigo
paralizando los momentos del viernes.
El álamo es un lápiz labial sobre la noche.
Como él, baila su duelo la quietud (...)
.
todo es parsimonia, dejadez del ayer.
Quedan sobre el aire tus pisadas de colchón caliente
y una carta sobre la heladera.
Más allá, el contorno de tu abrigo
paralizando los momentos del viernes.
El álamo es un lápiz labial sobre la noche.
Como él, baila su duelo la quietud (...)
.
martes
Se evapora
agua de Nat, agua de Nan
(…) la orilla del lago hace equilibrio entre la luna y su boca diciendo amor
se sienta, abraza sus rodillas, cubre de pelo castaño sus piernas y buena parte de su espalda. Maldice cuatro veces las amputaciones que hombrea la vista. Se comprime. Abolla sus ojos contra la montaña distraída. Ahoga en el agua la mañana, el mediodía, la tarde.
Con la noche como almohada ahora es una equis espléndida y desnuda.
el lago la incluye lentamente. Y se evapora (…)
.
sábado
Implosión
(…) una hoja de ruta, un sendero conocido por donde llegar.
Adivinar al tacto los kilómetros que faltan.
Presentir el refucilo de tu cuerpo al trasluz de la ventana.
La sonrisa como una polvareda eterna y pasmosa.
Y en los primeros pasos
dar de baja la razón, el yeso de las costumbres,
el asfalto, el tragamonedas del vicio,
la puntualidad del hartazgo.
Alcanzar la ceguera del hervor
y la implosión de tu lápiz de labios (…)
.
Adivinar al tacto los kilómetros que faltan.
Presentir el refucilo de tu cuerpo al trasluz de la ventana.
La sonrisa como una polvareda eterna y pasmosa.
Y en los primeros pasos
dar de baja la razón, el yeso de las costumbres,
el asfalto, el tragamonedas del vicio,
la puntualidad del hartazgo.
Alcanzar la ceguera del hervor
y la implosión de tu lápiz de labios (…)
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jueves
Borra de ayer
(…) otra vez
algo de nosotros quedó en la borra de ayer
mastiqué la noche guardando gestos
que como de costumbre colgaba de mis manos para decir más de que lo digo de lo que
se pega a las paredes de esta hoja blanca de lo que termina empotrado entre las consonantes del vino de lo que se ahoga entre las vocales de invierno de lo que –casualidad- se apagó con el viento de ningún lado y los ojos arrodillados y cursis y el respaldar de las sonrisas barranca abajo ante la primera helada
capitulaba un cross en la sien del 2008
y fuimos aguantadero de la rapiña que sobrevive a la cárcel de lo posible
en la borra de ayer se asilaron los sahumerios de tu voz tus rayos furtivos tras el flequillo mis empujones tracción a sangre
ahora, que podría ser cualquier uno de enero,
apilo batallas en los verbos sin uso
listo estoy listo (…)
.
algo de nosotros quedó en la borra de ayer
mastiqué la noche guardando gestos
que como de costumbre colgaba de mis manos para decir más de que lo digo de lo que
se pega a las paredes de esta hoja blanca de lo que termina empotrado entre las consonantes del vino de lo que se ahoga entre las vocales de invierno de lo que –casualidad- se apagó con el viento de ningún lado y los ojos arrodillados y cursis y el respaldar de las sonrisas barranca abajo ante la primera helada
capitulaba un cross en la sien del 2008
y fuimos aguantadero de la rapiña que sobrevive a la cárcel de lo posible
en la borra de ayer se asilaron los sahumerios de tu voz tus rayos furtivos tras el flequillo mis empujones tracción a sangre
ahora, que podría ser cualquier uno de enero,
apilo batallas en los verbos sin uso
listo estoy listo (…)
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sábado
Acá vivimos
(...) la carrocería de estos huesos sobre la arena
flamea lejos. Sus destrezas de albatro sobre el cerro
ponen el contorno a otra tarde de domingo
con pájaros prestados.
Un rulo de cardo seco ensaya una huida montaña abajo,
se fuga de su muerte, de su agonía amarilla,
de su antojo saltarín sobre las piedras.
El viento vigila agachado en la esquina. Nos espía
con linternas de chimango. Yo autorizo todo movimiento
en esta zona, piensa.
La carrocería y el cardo insisten en rodar,
en crear un taxi del aire
y estampar sus ventanillas de ómnibus
en el pizarrón de la meseta.
El ventarrón de septiembre ha ganado la partida.
Empuja los huesos y el cardo al talón de la barranca.
Un par de espinas moribundas y mis documentos
prueban que acá vivimos (…)
.
flamea lejos. Sus destrezas de albatro sobre el cerro
ponen el contorno a otra tarde de domingo
con pájaros prestados.
Un rulo de cardo seco ensaya una huida montaña abajo,
se fuga de su muerte, de su agonía amarilla,
de su antojo saltarín sobre las piedras.
El viento vigila agachado en la esquina. Nos espía
con linternas de chimango. Yo autorizo todo movimiento
en esta zona, piensa.
La carrocería y el cardo insisten en rodar,
en crear un taxi del aire
y estampar sus ventanillas de ómnibus
en el pizarrón de la meseta.
El ventarrón de septiembre ha ganado la partida.
Empuja los huesos y el cardo al talón de la barranca.
Un par de espinas moribundas y mis documentos
prueban que acá vivimos (…)
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martes
Móvil
(...) y disparé cuatro deseos en el timbre de tu duda.
Enseguida me desvestí de presagios,
colgué un diciembre entre las ruinas de la cena
y me subí a la mirilla de la puerta como una arritmia en celo.
Cada grillo trae la primicia de tu risa, de tu par de balses verdes,
de tu acento castaño claro desarmando la urticaria de la noche.
Mis deseos y yo crotean desorientados por el marco de la ventana
y muestran sus baldíos a la gorra.
La claridad de la mañana llega con una orden de allanamiento
y encuentra en mi boca humeante el timbre de tu duda,
la prueba que incrimina, el móvil del deseo,
el testigo (…)
.
Enseguida me desvestí de presagios,
colgué un diciembre entre las ruinas de la cena
y me subí a la mirilla de la puerta como una arritmia en celo.
Cada grillo trae la primicia de tu risa, de tu par de balses verdes,
de tu acento castaño claro desarmando la urticaria de la noche.
Mis deseos y yo crotean desorientados por el marco de la ventana
y muestran sus baldíos a la gorra.
La claridad de la mañana llega con una orden de allanamiento
y encuentra en mi boca humeante el timbre de tu duda,
la prueba que incrimina, el móvil del deseo,
el testigo (…)
.
viernes
Apuesta
No puedes huir. Aunque cruces volando los años,
no puedes huir:yo soy las alas con que huyes de mí.
Manuel Scorza, Perú, de “Los adioses”, 1960
Manuel Scorza, Perú, de “Los adioses”, 1960
(…) la predicción de amarte como ahora,
de hervir un segundo y hacerlo siglo
o irremediable filo de la escarcha:
Para ese instante abandono la quiniela de la fuga.
Me juego a estar, a ser raíz inoxidable
en la martingala de tu sexo.
Apuesto al reloj las olas que amasan pacientes las faldas del sur.
Todos los sentidos mezclados en el bolillero.
Ruleta de palabras y risas y olores.
- que trine el paladar del idioma,
se quiebre en dos la huida! -.
La cábala es decirlo porque sucede (…)
.
sábado
Miedo
(…) hoy estuve conmigo cuando dijiste miedo.
Y con mis hormigas en pánico
olfateando el tendón de la llave
-frenética y mareada en el paladar-.
Llegué como una tertulia, como una calesita en la plaza del pueblo,
armado de luces entre las oscuridades más preciadas.
Y me dejé estaquear por tu sonrisa leve en mi oído
y la relojería del gallo (…)
.
Y con mis hormigas en pánico
olfateando el tendón de la llave
-frenética y mareada en el paladar-.
Llegué como una tertulia, como una calesita en la plaza del pueblo,
armado de luces entre las oscuridades más preciadas.
Y me dejé estaquear por tu sonrisa leve en mi oído
y la relojería del gallo (…)
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lunes
Ojo
(...) a las seis de la tarde Ella sube y baja descamisada
por la ruta 40. Carga sus guanacos, sus fusilados, sus heridos eternos. (Las esquirlas de libertad peinan la jarilla y mastican el alambrado a las seis de la tarde). El silencio es un fratacho que adormece la nieve. Sin cal ni ceresita trota con un médano de Turbio a Gregores. Ya con el otoño en minifaldas sube a Los Antiguos. Se hace cueva, guarida, bragueta o esqueleto. Plancha el verbo sobre la cordillera y a las seis de la tarde pone un bisturí en el viento,
asalta cerraduras por el ojo
y las hiere de tos (…)
.
por la ruta 40. Carga sus guanacos, sus fusilados, sus heridos eternos. (Las esquirlas de libertad peinan la jarilla y mastican el alambrado a las seis de la tarde). El silencio es un fratacho que adormece la nieve. Sin cal ni ceresita trota con un médano de Turbio a Gregores. Ya con el otoño en minifaldas sube a Los Antiguos. Se hace cueva, guarida, bragueta o esqueleto. Plancha el verbo sobre la cordillera y a las seis de la tarde pone un bisturí en el viento,
asalta cerraduras por el ojo
y las hiere de tos (…)
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miércoles
Garabatismo
(…) acá andamos. Limitados, rengos, pegando letras
con yemas de mujeres, de hombres, de mar y porvenires.
En el péndulo de la costa
escribimos garabatos eternos que el agua se lleva
rumiando la gramática, la sintaxis, los significantes. Las
devuelve al instante con su palma de arena mojada
otra vez lista para recargar los verbos inmediatos.
Cuando surcimos la palabra sal con vida de Madryn o Ushuaia
clavamos un instinto en la garganta del idioma
y nos echamos tierra abajo –letras en posición fetal-
para que el estruendo de la próxima ola
parta en cuatro la inercia del poema
que allá viene (…)
.
con yemas de mujeres, de hombres, de mar y porvenires.
En el péndulo de la costa
escribimos garabatos eternos que el agua se lleva
rumiando la gramática, la sintaxis, los significantes. Las
devuelve al instante con su palma de arena mojada
otra vez lista para recargar los verbos inmediatos.
Cuando surcimos la palabra sal con vida de Madryn o Ushuaia
clavamos un instinto en la garganta del idioma
y nos echamos tierra abajo –letras en posición fetal-
para que el estruendo de la próxima ola
parta en cuatro la inercia del poema
que allá viene (…)
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martes
Placer
(…) y el placer es un martillo del asombro.
Aunque la palabra no es martillo sino floración:
el placer es floración del asombro.
O más aún: el placer es la floración que martilla con asombros.
-un verso con luz propia que hace sombra entre tus pasos; la piel tendida entre las vocales; cuatro hijos; dos besos en el andén de Tandil; un amigo que disca mi nombre para encontrarse él; un ventarrón disfrazado de La Moro en Gallegos; el choconazo en mi cuerpo cuando aterriza Lorena; el eco de los muertos más queridos; el hermano; la hermana; los dombosquianos de quinto 28 años después; y sigo y sigo y sigo rondando el placer hasta encontrarle el talle-
Hasta mañana que (…)
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Aunque la palabra no es martillo sino floración:
el placer es floración del asombro.
O más aún: el placer es la floración que martilla con asombros.
-un verso con luz propia que hace sombra entre tus pasos; la piel tendida entre las vocales; cuatro hijos; dos besos en el andén de Tandil; un amigo que disca mi nombre para encontrarse él; un ventarrón disfrazado de La Moro en Gallegos; el choconazo en mi cuerpo cuando aterriza Lorena; el eco de los muertos más queridos; el hermano; la hermana; los dombosquianos de quinto 28 años después; y sigo y sigo y sigo rondando el placer hasta encontrarle el talle-
Hasta mañana que (…)
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domingo
Hachazo
(...) y no me he visto en esta planicie?.
Hacen ya mil días que oriento la respiración
hacia el sur, hacia el norte. No fue
un recreo la parsimonia de mis labios
deletreando la pasión. Descalzo de olor a tinta
llego a vos como un párpado del manzano.
¿Acaso hay una sola sábana
parcelada por el pie?
Hay otros hombres en mí,
y en este buen día
que ya dije cruzando el mapa al recordarme.
Hoy, en esta mañana crocante de provincia,
la mateada tiene dos ojos de eslora
y un aullido de álamo hachando el primer cigarrillo (...)
.
Hacen ya mil días que oriento la respiración
hacia el sur, hacia el norte. No fue
un recreo la parsimonia de mis labios
deletreando la pasión. Descalzo de olor a tinta
llego a vos como un párpado del manzano.
¿Acaso hay una sola sábana
parcelada por el pie?
Hay otros hombres en mí,
y en este buen día
que ya dije cruzando el mapa al recordarme.
Hoy, en esta mañana crocante de provincia,
la mateada tiene dos ojos de eslora
y un aullido de álamo hachando el primer cigarrillo (...)
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miércoles
Ojales
(…) ahora se me mueren los ojales de tu voz
adictos a las fotos de estas hojas.
Se me caen filosos con la helada de junio en las glicinas. Perpendiculares y agrestes, frotan su palidez sobre la barda hasta dejarla brillosa. Casi humanos –los ojales- carcomen la rodilla del olor que verdea el valle; oxidan la alegría; talan el párpado dos minutos antes del sueño.
Y con ellos tambalea el remedio.
La otra tarde podé la canción de tus ojos
que suena cada vez que la noche tose con el reloj. La dejé sin sus gajos más hirientes, esos que bisturean la carne de las letras y las dejan sin pulso.
Nada cambió. La canción podada murmuró un vacío que se arrastra sobre el colchón y sobre el techo y las paredes y el vino y el mate y el mameluco azul de mi cara cuando atiendo otro teléfono.
Lo que quiero decir y no lo digo es que me desojalo con vos, que me voy podando, que sin música ni piel ni ojos, la arena de Neuquén es un paño tibio que mastica el calendario.
Y el Sergio que te espera tiene acento de hueso molido (…)
Junio de 1984
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adictos a las fotos de estas hojas.
Se me caen filosos con la helada de junio en las glicinas. Perpendiculares y agrestes, frotan su palidez sobre la barda hasta dejarla brillosa. Casi humanos –los ojales- carcomen la rodilla del olor que verdea el valle; oxidan la alegría; talan el párpado dos minutos antes del sueño.
Y con ellos tambalea el remedio.
La otra tarde podé la canción de tus ojos
que suena cada vez que la noche tose con el reloj. La dejé sin sus gajos más hirientes, esos que bisturean la carne de las letras y las dejan sin pulso.
Nada cambió. La canción podada murmuró un vacío que se arrastra sobre el colchón y sobre el techo y las paredes y el vino y el mate y el mameluco azul de mi cara cuando atiendo otro teléfono.
Lo que quiero decir y no lo digo es que me desojalo con vos, que me voy podando, que sin música ni piel ni ojos, la arena de Neuquén es un paño tibio que mastica el calendario.
Y el Sergio que te espera tiene acento de hueso molido (…)
Junio de 1984
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sábado
Hombreando letras
(…) el sol temprano de diciembre corta en fetas
el sur de las dos de la tarde.
Unas pocas hormigas atienden el horóscopo del tiempo
que anuncia lluvias.
Mover las palabras de su estante original
es atentar contra el oficio de la piedras
(media suela boca arriba
con la autopsia del caminante, abajo
y más abajo
la pulpa de otras vidas silbando bajito y de reojo).
Sólo se apura el río y humedece
la terquedad de las truchas respirando a contramano.
La calle es un cuadro sudoroso. Las casas
publican en sus ventanas la siesta de cemento.
Escribir ahora es hombrear letras (…)
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el sur de las dos de la tarde.
Unas pocas hormigas atienden el horóscopo del tiempo
que anuncia lluvias.
Mover las palabras de su estante original
es atentar contra el oficio de la piedras
(media suela boca arriba
con la autopsia del caminante, abajo
y más abajo
la pulpa de otras vidas silbando bajito y de reojo).
Sólo se apura el río y humedece
la terquedad de las truchas respirando a contramano.
La calle es un cuadro sudoroso. Las casas
publican en sus ventanas la siesta de cemento.
Escribir ahora es hombrear letras (…)
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martes
Caída libre
(…) guardé tu voz en la valija con la ropa de invierno y cada tanto me la pruebo, la combino descalza, me subo a una silla y la escucho desnuda, me dice lentamente
disimulando las cervezas de hace un rato.
No me hacen bien ni tu voz, ni la distancia, ni esa mierda de ropero que te esconde para que no me consumas dulce.
Sacude sus temblores contra la ventana.
Rompe los vidrios
y me lanza desde el octavo piso.
Caigo sin gritos, sin ser noticia,
abrazado a una campera azul
con el logo de Quilmes (…)
.
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disimulando las cervezas de hace un rato.
No me hacen bien ni tu voz, ni la distancia, ni esa mierda de ropero que te esconde para que no me consumas dulce.
Sacude sus temblores contra la ventana.
Rompe los vidrios
y me lanza desde el octavo piso.
Caigo sin gritos, sin ser noticia,
abrazado a una campera azul
con el logo de Quilmes (…)
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jueves
Pálpitos
(…) pálpito del andar:
la nalga del ojo en lontananza devora el idioma,
requisa la ficción.
Impasse del fuego y de la voz,
orsai del silencio.
Un instante para que haga pis el alma.
Luego fundir aliento a tus muecas distantes,
premeditar veredas y arar la armonía.
Con el sur de esta idea te he buscado.
Ahora la tengo y en un instante será tuya,
entre tantas.
Voy con la memoria del peregrino sin auxilio de estampillas
-absuelto de presente, linyera como la vejez del humo-.
Puro albedrío del olfato.
Pálpito del amanecer:
al reverso del siglo quién arroja la primera V (...)
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la nalga del ojo en lontananza devora el idioma,
requisa la ficción.
Impasse del fuego y de la voz,
orsai del silencio.
Un instante para que haga pis el alma.
Luego fundir aliento a tus muecas distantes,
premeditar veredas y arar la armonía.
Con el sur de esta idea te he buscado.
Ahora la tengo y en un instante será tuya,
entre tantas.
Voy con la memoria del peregrino sin auxilio de estampillas
-absuelto de presente, linyera como la vejez del humo-.
Puro albedrío del olfato.
Pálpito del amanecer:
al reverso del siglo quién arroja la primera V (...)
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viernes
Sus pensivos
(…) los pensivos, sus pensivos, alquilan tres puntos tatuados como en las cuevas de las manos, oh pensivos, ah pensivos, ay pensivos, todos los pensivos talabarteros del tiempo que anda en patas por entre nuestros documentos y nos peina canas y dolores del siático, que se arremangan el olfato cuando el cuero del chivito está crocante y tiran la cadena del idioma para nombrar al referí que no vio el penal, pensivos con pezones chiquitos y barba de domingo, pensivos con toallitas íntimas, olor a tamariscos y alpargatas mojadas, alturas de ruda macho, telares de palabras que le afanamos a las valijas, punguistas de dulzuras cuando bailamos la danza del pavo real, barriletes que hablan del orgasmo como eruditos del sexo al aire libre, pensivos de celofán, de sms, de aterciopeladas montañas en los rostros quinceañeros, pensivos que secan el vientre y cortan la menstruación, los pensivos –sus pensivos- tienen hombros de ñaco y vino tinto, cuatro chorizos puro cerdo, bombas centrífugas y riego por aspersión, hacen piquetes y pensavientos furiosos, los pensivos y las pensivas coquetean tres minutos antes de la sábana y luego se echan a reír entre almohadones porque la militancia tiene también sexo burgués, pensivos al horno, a la cacerola, escabeche de pensivos con trozos de piñones bajados a cascotazos, hay un nido de pensivos en cada botón del mes y tres huevos con galladura para sus pensividades (…)
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lunes
Correntada
(…) encarnizada. Allá van mis vidas aleteando por el aljibe
violando sus leyes de gravedad.
Arremolinada, sudores y torbellinos ofrecen mis gestos
tan antiguos como este caos.
Antes de ser todas las palpitaciones,
antes de parirme correntada
y gemidos (…)
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violando sus leyes de gravedad.
Arremolinada, sudores y torbellinos ofrecen mis gestos
tan antiguos como este caos.
Antes de ser todas las palpitaciones,
antes de parirme correntada
y gemidos (…)
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sábado
Temblor
(…) dinamita. Le susurra abatida en qué nos estamos metiendo.
Recuesta su oxígeno, sacude la siesta de los cuarenta y pico.
Mientras tanto, hacen círculos con los días,
los doblan en las puntas, los tiran para acá y para allá, apuradas,
no sea que un mes consuma la paciencia de los dedos.
Tropieza con su propio combustible
y se ve a fondo por el Cañadón de la Mosca
cuando dice yo también.
Las distrae el taller: alineación y balanceo de la sangre;
chapa y pintura del temblor intacto (…)
.
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Recuesta su oxígeno, sacude la siesta de los cuarenta y pico.
Mientras tanto, hacen círculos con los días,
los doblan en las puntas, los tiran para acá y para allá, apuradas,
no sea que un mes consuma la paciencia de los dedos.
Tropieza con su propio combustible
y se ve a fondo por el Cañadón de la Mosca
cuando dice yo también.
Las distrae el taller: alineación y balanceo de la sangre;
chapa y pintura del temblor intacto (…)
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martes
Huellas
1.
(...) el reloj palpa los hijos que se nos vienen.
Todo es desarmonía hasta que el llanto
estriba la vida entre tus piernas (...)
2.
(...) ella arredra la humanidad
con un portazo de ojos.
Mientras se repone el mundo
del dulzor en ochenta centímetros
el país acusa el golpe,
enrojecido,
pone en sus juguetes un boletín de calificaciones (...)
3.
(...) ella expropió nuestras últimas intimidades,
hizo una reforma agraria de la noche
con el minutero de leche en polvo, así (...)
4.
(...) breve, con un rulo en la ventana,
Sole dice "el viento se rompe contra las plantas".
Asalta mi boca con un biberón de risas
y por allí ve
la taquicardia de mi nuca (...)
5.
(...) apurados por sus transgresiones, los hijos
siembran pólvora en las noches por venir.
Tapizan de guerrilla el dormitorio, donde alguna vez goleó el placer y tu (...)
6.
(...) alimento: una de mis hijas plantea
enfilar los sueños hacia la ventana.
Ubicar uno tras otro,
sacarlos de los rincones de la casa. Primero
los más chicos y los grandes al final.
En eso las hermanitas cruzan por debajo de la cama
dispuestas a dinamitar los almanaques (...)
7.
(...) en qué sitio de mi cuerpo arado
siembran los hijos su combustible?.
¿En qué loteo del silencio
andan con las palabras bajo el brazo sin (...)
.
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(...) el reloj palpa los hijos que se nos vienen.
Todo es desarmonía hasta que el llanto
estriba la vida entre tus piernas (...)
2.
(...) ella arredra la humanidad
con un portazo de ojos.
Mientras se repone el mundo
del dulzor en ochenta centímetros
el país acusa el golpe,
enrojecido,
pone en sus juguetes un boletín de calificaciones (...)
3.
(...) ella expropió nuestras últimas intimidades,
hizo una reforma agraria de la noche
con el minutero de leche en polvo, así (...)
4.
(...) breve, con un rulo en la ventana,
Sole dice "el viento se rompe contra las plantas".
Asalta mi boca con un biberón de risas
y por allí ve
la taquicardia de mi nuca (...)
5.
(...) apurados por sus transgresiones, los hijos
siembran pólvora en las noches por venir.
Tapizan de guerrilla el dormitorio, donde alguna vez goleó el placer y tu (...)
6.
(...) alimento: una de mis hijas plantea
enfilar los sueños hacia la ventana.
Ubicar uno tras otro,
sacarlos de los rincones de la casa. Primero
los más chicos y los grandes al final.
En eso las hermanitas cruzan por debajo de la cama
dispuestas a dinamitar los almanaques (...)
7.
(...) en qué sitio de mi cuerpo arado
siembran los hijos su combustible?.
¿En qué loteo del silencio
andan con las palabras bajo el brazo sin (...)
.
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domingo
Tránsito
.
1.
(...) esa fue la primera intención;
luego vimos que nuestra vida es coironal en tránsito.
Alternancia de ventanales
y de amores que se consumen entre estación.
Subastas del poniente.
Con algunas versiones vuelvo,
con más aduanas que al salir del papel (...)
2.
(...) volver es amenazar la foto antigua;
sitiar el paso con una anécdota
-purgar distancias-
y al aguarse el empujón del recuerdo
partir en dos la foto y obturar mil veces (...)
3.
(...) pienso ahora la longitud del polvo
cuando se golpean las manos
en el pecho del ómnibus,
en los rieles del tacto.
Salir aturdido de avenidas en celo
y hacer el amor en la diagonal del segundero (...)
4.
(...) el cerebro fetal de la ciudad.
En estas horas nada queda en pie
sobre la vereda. Todos los mundos que fueron éste
aventan su sombra
hasta perderse en las vías.
Las postales que publican las uñas
no tienen la horma de esta plaza.
La ansiedad estrábica de las valijas
como al salir de quinto (...)
5.
(...) arrodillar la distancia en un video,
citarnos en la encía de un viejo cine.
Al menos un final de celuloide,
el horizonte en ascuas (...)
6.
(...) todo movimiento es palimpsesto reincidente,
estriptís del cansancio (...)
7.
(...) es caer sobre uno mismo,
mientras los huesos
son acacias o colectivos de todos los lugares.
¿Alguno de ustedes sabe qué fue de ustedes?
A kilómetros de esa mano que para un taxi
hemos muerto varias veces
para buscarnos (...)
8.
(...) sortilegio de la de cal o la de arena.
Zarpazo de la barda neuquina:
la altura sincroniza la rebelión del pájaro,
lo alza en andas,
asila el aire en sus plumas de ripio,
toma en caución mis piernas y sí (...)
9.
(...) lo que sale de la ciudad por esa radio
y esta nube babieca
que se amotina en el baño.
Mucho más limpio,
sin ropas para tender del documento ni (...)
10.
(...) al sur del tango: orificios que las
ausencias ponen en el alba; compás de la meseta
acodada en el rocío; firulete del pulmón
tajeado por el cigarrillo.
Cada recuerdo tiene un hotel de paso
de donde nos robamos alguna toalla (...)
11.
(...) hay otros hombres en mí,
y en este buen día
que ya dije cruzando el mapa al recordarme (...)
12.
(...) en esas frases
que cuelgan inesperadas del patio,
como la lluvia de enero,
me buscan los instantes comunes,
aquellos coirones que se atascaron en el cerebro, aquellos (...)
13.
(...) en un baldazo de vagones boca abajo
se fuerza la nostalgia.
Casi sin aliento
cae sobre la nuca de la estampilla.
Esta carta sobre la mesa llega sin popa o (...)
14.
(...) del brazo, por los ferrocarriles que sumamos en una carta,
queda la ranura de la piel en tu último vagón
para que congele el pasado (...)
15.
(...) ese recuerdo que hace dedo a nuestra sombra.
Amenaza: es territorio del bandoneón lotear la calma sin (...)
16.
(...) la calma es una comunión de hostias a plazo fijo,
al acecho del (...)
17.
(...) pálpito del amanecer:
la nalga del ojo en lontananza devora el idioma,
requisa la ficción (...)
18.
(...) tu mirada bucea cómplices entre el gentío,
un dintel del abrazo a media marcha.
Coironal que desespera al recién llegado (...)
19.
(...) la frente baldía en el espejo retrovisor.
Una tos viene desde el patio:
diciembre trae olor a llegar siempre antes (...)
20.
(...) luego surge la inercia,
golpe comando del cansancio o (...)
21.
(...) despedido del mundo, salgo de mi boina
con tu habitación de ojos marrones.
Libre de contornos, casi viudo de mí
el médico del pueblo me receta más cordura.
Mudez de la paciencia, ronquido de La Estrella-El Cóndor (...)
22.
(...) la llegada, como un cuerpo inédito,
tiene argucias de puñal (...)
.
1.
(...) esa fue la primera intención;
luego vimos que nuestra vida es coironal en tránsito.
Alternancia de ventanales
y de amores que se consumen entre estación.
Subastas del poniente.
Con algunas versiones vuelvo,
con más aduanas que al salir del papel (...)
2.
(...) volver es amenazar la foto antigua;
sitiar el paso con una anécdota
-purgar distancias-
y al aguarse el empujón del recuerdo
partir en dos la foto y obturar mil veces (...)
3.
(...) pienso ahora la longitud del polvo
cuando se golpean las manos
en el pecho del ómnibus,
en los rieles del tacto.
Salir aturdido de avenidas en celo
y hacer el amor en la diagonal del segundero (...)
4.
(...) el cerebro fetal de la ciudad.
En estas horas nada queda en pie
sobre la vereda. Todos los mundos que fueron éste
aventan su sombra
hasta perderse en las vías.
Las postales que publican las uñas
no tienen la horma de esta plaza.
La ansiedad estrábica de las valijas
como al salir de quinto (...)
5.
(...) arrodillar la distancia en un video,
citarnos en la encía de un viejo cine.
Al menos un final de celuloide,
el horizonte en ascuas (...)
6.
(...) todo movimiento es palimpsesto reincidente,
estriptís del cansancio (...)
7.
(...) es caer sobre uno mismo,
mientras los huesos
son acacias o colectivos de todos los lugares.
¿Alguno de ustedes sabe qué fue de ustedes?
A kilómetros de esa mano que para un taxi
hemos muerto varias veces
para buscarnos (...)
8.
(...) sortilegio de la de cal o la de arena.
Zarpazo de la barda neuquina:
la altura sincroniza la rebelión del pájaro,
lo alza en andas,
asila el aire en sus plumas de ripio,
toma en caución mis piernas y sí (...)
9.
(...) lo que sale de la ciudad por esa radio
y esta nube babieca
que se amotina en el baño.
Mucho más limpio,
sin ropas para tender del documento ni (...)
10.
(...) al sur del tango: orificios que las
ausencias ponen en el alba; compás de la meseta
acodada en el rocío; firulete del pulmón
tajeado por el cigarrillo.
Cada recuerdo tiene un hotel de paso
de donde nos robamos alguna toalla (...)
11.
(...) hay otros hombres en mí,
y en este buen día
que ya dije cruzando el mapa al recordarme (...)
12.
(...) en esas frases
que cuelgan inesperadas del patio,
como la lluvia de enero,
me buscan los instantes comunes,
aquellos coirones que se atascaron en el cerebro, aquellos (...)
13.
(...) en un baldazo de vagones boca abajo
se fuerza la nostalgia.
Casi sin aliento
cae sobre la nuca de la estampilla.
Esta carta sobre la mesa llega sin popa o (...)
14.
(...) del brazo, por los ferrocarriles que sumamos en una carta,
queda la ranura de la piel en tu último vagón
para que congele el pasado (...)
15.
(...) ese recuerdo que hace dedo a nuestra sombra.
Amenaza: es territorio del bandoneón lotear la calma sin (...)
16.
(...) la calma es una comunión de hostias a plazo fijo,
al acecho del (...)
17.
(...) pálpito del amanecer:
la nalga del ojo en lontananza devora el idioma,
requisa la ficción (...)
18.
(...) tu mirada bucea cómplices entre el gentío,
un dintel del abrazo a media marcha.
Coironal que desespera al recién llegado (...)
19.
(...) la frente baldía en el espejo retrovisor.
Una tos viene desde el patio:
diciembre trae olor a llegar siempre antes (...)
20.
(...) luego surge la inercia,
golpe comando del cansancio o (...)
21.
(...) despedido del mundo, salgo de mi boina
con tu habitación de ojos marrones.
Libre de contornos, casi viudo de mí
el médico del pueblo me receta más cordura.
Mudez de la paciencia, ronquido de La Estrella-El Cóndor (...)
22.
(...) la llegada, como un cuerpo inédito,
tiene argucias de puñal (...)
.
jueves
Un tropezón no es
.
.
(…) con mi barba de cien días barro las calles del sur y desafío a la arena para que monte al viento, que ande a fondo por abajo de la ciudad y deje en paz mis ojos, la hilera de dientes oscuros, el rancherío de huesos que ayer era mi cuerpo y ahora está desorientado sobre el asfalto barriendo litros de consonantes que caen con nosotros cuando entre los puntos suspensivos hay un machete de malbec desmalezando (…)
.
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(…) con mi barba de cien días barro las calles del sur y desafío a la arena para que monte al viento, que ande a fondo por abajo de la ciudad y deje en paz mis ojos, la hilera de dientes oscuros, el rancherío de huesos que ayer era mi cuerpo y ahora está desorientado sobre el asfalto barriendo litros de consonantes que caen con nosotros cuando entre los puntos suspensivos hay un machete de malbec desmalezando (…)
.
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lunes
Marcha
.
.
(...) fuego en el pupitre de la voz,
es la marcha.
Metástasis de la partida: la espalda como hasta luego.
El calendario del diente abre su ojal,
embaraza las especias de un boleto. Lo pone a tiro.
Lindante con la lógica del agua,
de oferta en oferta vamos.
Se trata de dejar aquí lo que acerca demasiado
-mudar de pezones intravenosos-.
Allá la tentación de lo que no aleje,
porque cambiarlo todo es la patria definitiva,
residuo orgánico del domicilio.
Ya en camino.
Ya el ojal trizando la cordura.
Los pañuelos se organizan en la garganta
-podría ser jueves-.
Salir aturdido de avenidas en celo
y calzarme unas ciudades a la pasada (...)
.
.
(...) fuego en el pupitre de la voz,
es la marcha.
Metástasis de la partida: la espalda como hasta luego.
El calendario del diente abre su ojal,
embaraza las especias de un boleto. Lo pone a tiro.
Lindante con la lógica del agua,
de oferta en oferta vamos.
Se trata de dejar aquí lo que acerca demasiado
-mudar de pezones intravenosos-.
Allá la tentación de lo que no aleje,
porque cambiarlo todo es la patria definitiva,
residuo orgánico del domicilio.
Ya en camino.
Ya el ojal trizando la cordura.
Los pañuelos se organizan en la garganta
-podría ser jueves-.
Salir aturdido de avenidas en celo
y calzarme unas ciudades a la pasada (...)
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